Si buscas “sulforafano” en internet, encontrarás promesas de todo tipo. Si lo buscas en la literatura científica, encontrarás algo más interesante y más modesto: una molécula muy bien caracterizada, una historia de treinta años de investigación y un puñado de ensayos en personas con resultados concretos y limitados. Este artículo resume esos ensayos. Cada cifra que verás viene del resumen del estudio original, enlazado por DOI al final.
Los ensayos clínicos publicados sobre sulforafano usan brotes de brócoli (germinados de unos tres días), polvos o bebidas derivadas de ellos. No usan microgreens. Ambos vienen de la misma semilla y comparten la química de los glucosinolatos, pero son productos distintos, con cantidades distintas. Lo explicamos en germinados vs microgreens vs brotes.
De dónde viene todo: 1992 y 1997
En 1992, Zhang, Talalay, Cho y Posner, de la Universidad Johns Hopkins, aislaron e identificaron el sulforafano como el principal y más potente inductor de enzimas de fase II en el brócoli, usando como ensayo biológico la inducción de quinona reductasa en células de hepatoma de ratón. Las enzimas de fase II ayudan a neutralizar y eliminar compuestos tóxicos; de ahí el interés (Zhang et al., 1992).
Cinco años después, Fahey, Zhang y Talalay (1997) reportaron un hallazgo inesperado: los brotes de tres días de ciertos cultivares de brócoli y coliflor contienen entre 10 y 100 veces más glucorafanina, la precursora del sulforafano, que la planta adulta. En el mismo trabajo, extractos de esos brotes redujeron la incidencia, la multiplicidad y la velocidad de desarrollo de tumores mamarios en ratas tratadas con un carcinógeno químico. Es un estudio en animales, y es importante decirlo con todas sus letras: no es evidencia de prevención de cáncer en personas.
Estos dos artículos explican por qué el brócoli joven se volvió el centro de atención y por qué en nuestra ficha de brócoli hablamos de su “nutriente estrella”. Lo que vino después fue probarlo en humanos.
Qué es un ensayo clínico aleatorizado y por qué importa
Un ensayo aleatorizado reparte a los participantes al azar entre el tratamiento y un placebo, de modo que las diferencias observadas se deban al tratamiento y no a quién decidió tomarlo. Si además es doble ciego, ni participantes ni investigadores saben quién recibe qué. El tamaño de muestra importa porque con pocas personas los resultados pueden deberse al azar o a la variabilidad individual, que en el caso del sulforafano es alta. Con estas dos ideas puedes leer los estudios que siguen con ojo crítico.
Ensayo 1: contaminantes del aire en 291 personas
El ensayo más grande es el de Egner y colaboradores (2014), publicado en Cancer Prevention Research. Se hizo en la localidad rural de He-He, en Qidong, China, una zona con exposición alta a contaminantes del aire, y reclutó a 291 participantes durante 12 semanas. El grupo de tratamiento bebía a diario una bebida derivada de brotes de brócoli con 600 micromoles de glucorafanina y 40 micromoles de sulforafano; el otro grupo, placebo.
Los investigadores midieron en orina los ácidos mercaptúricos de tres contaminantes: benceno, acroleína y crotonaldehído. Esos metabolitos indican que el cuerpo está conjugando y eliminando el contaminante. Resultados frente a placebo:
- Excreción del conjugado de benceno: aumento de 61 %, rápido y sostenido, estadísticamente significativo.
- Excreción del conjugado de acroleína: aumento de 23 %.
- Crotonaldehído: sin cambio significativo.
- La biodisponibilidad del sulforafano no disminuyó a lo largo de las 12 semanas de dosis diaria.
La conclusión de los autores fue prudente: la intervención con brotes de brócoli mejora la detoxificación de algunos contaminantes del aire y podría ser una forma económica de atenuar sus riesgos a largo plazo. Nota que el estudio midió marcadores de eliminación, no enfermedades: nadie contó casos de cáncer.
Ensayo 2: lípidos en pacientes con diabetes tipo 2
Bahadoran y colaboradores (2012), en Diabetes Research and Clinical Practice, hicieron un ensayo aleatorizado con 81 pacientes con diabetes tipo 2, asignados a 10 g diarios de polvo de brotes de brócoli, 5 g diarios o placebo, durante 4 semanas. Completaron el estudio 72 personas (23, 26 y 23 por grupo). Midieron glucosa en ayuno, colesterol total, triglicéridos, LDL, HDL y LDL oxidado, y calcularon índices de riesgo cardiovascular.
Con la dosis de 10 g diarios disminuyeron de forma significativa los triglicéridos, la relación LDL oxidado/LDL y el índice aterogénico del plasma, y el HDL fue significativamente mayor que en el grupo de 5 g y en el placebo. Los autores concluyen que el polvo de brotes de brócoli, como tratamiento complementario, podría tener efectos favorables sobre el perfil de lípidos y la oxidación del LDL, factores de riesgo cardiovascular.
Lo que este ensayo no dice: no reporta una mejora del control de la glucosa como resultado principal, duró un mes y se hizo con polvo concentrado. Es una señal interesante sobre lípidos, no una terapia para la diabetes. Quien vive con diabetes debe seguir con su tratamiento y hablar con su médico antes de añadir suplementos.
Ensayo 3: cuánto sulforafano se absorbe
Dos estudios pequeños responden una pregunta práctica: ¿qué forma de brócoli entrega más sulforafano al cuerpo? La clave está en la mirosinasa, la enzima de la propia planta que convierte la glucorafanina en sulforafano cuando la célula vegetal se rompe (al masticar, por ejemplo). El calor la inactiva.
En Nutrition and Cancer (2011), cuatro voluntarios comieron en cuatro ocasiones un desayuno con 2 g de brotes de brócoli secos ricos en mirosinasa, 2 g de un polvo de brócoli rico en glucorafanina pero sin mirosinasa, ambos, o ninguno. La recuperación urinaria de sulforafano a 24 horas fue de 74 % con los brotes, 49 % con la combinación y 19 % con el polvo solo. El polvo, además, mostró una aparición retardada del sulforafano en sangre y orina. Cuatro personas es una muestra mínima; el hallazgo es consistente con la bioquímica, pero no permite generalizar cifras.
Fahey y colaboradores (2015), en PLOS ONE, lo confirmaron con un diseño más amplio: cuando los brotes o semillas de brócoli se administran directamente, sin extracción previa que inactive la mirosinasa, el sulforafano resulta 3 a 4 veces más biodisponible que el obtenido de glucorafanina sin enzima activa, sin importar la matriz o la dosis. También observaron que distintos vehículos (jugos, agua, cápsulas) son igualmente adecuados para suplementar glucorafanina, y que existe variabilidad entre personas y en la misma persona en distintos días.
Un detalle sobre los jugos
Como los jugos de brotes de brócoli se han vuelto populares, un estudio en Food Chemistry (2018) midió qué pasa con la glucorafanina durante la preparación del jugo. El rendimiento de sulforafano más su nitrilo fue bajo, alrededor de 25 % de la glucorafanina, y parte del sulforafano se perdió por conversión espontánea a otras formas o por unirse a proteínas y glutatión del propio jugo. Los autores advierten que medir solo el sulforafano libre no refleja la concentración real del compuesto. Moraleja: licuar no es gratis; masticar el brote o el microgreen crudo es la vía más directa.
Los estudios, de un vistazo
| Estudio | Qué midió | Qué encontró | Limitación |
|---|---|---|---|
| Zhang et al., 1992 | Inducción de quinona reductasa en células de ratón | Identificó el sulforafano como inductor muy potente de enzimas de fase II | Células en cultivo; no es un ensayo en personas |
| Fahey et al., 1997 | Glucorafanina en brotes de 3 días; tumores en ratas | Brotes con 10–100 veces más glucorafanina; menos tumores mamarios en ratas | Animales y extractos; no aplica directamente a humanos |
| Egner et al., 2014 | Excreción urinaria de metabolitos de contaminantes, 291 personas, 12 semanas | +61 % benceno, +23 % acroleína frente a placebo | Marcadores intermedios, no enfermedad; bebida de brotes, no microgreens |
| Bahadoran et al., 2012 | Lípidos y LDL oxidado en 81 pacientes con diabetes tipo 2, 4 semanas | 10 g/día bajaron triglicéridos y LDL oxidado/LDL; subió HDL | Muestra pequeña, corta duración, polvo concentrado |
| Nutrition and Cancer, 2011 | Recuperación urinaria de sulforafano en 4 voluntarios | 74 % con brotes, 49 % combinación, 19 % polvo sin mirosinasa | Solo cuatro personas |
| Fahey et al., 2015 | Biodisponibilidad con y sin mirosinasa activa | 3 a 4 veces más biodisponible con mirosinasa activa | Pocos voluntarios; alta variabilidad individual |
| Food Chemistry, 2018 | Conversión de glucorafanina en jugo de brotes | Rendimiento de sulforafano cercano a 25 %; pérdidas durante la preparación | Estudio químico, no clínico |
Qué se puede decir honestamente hoy
- El sulforafano existe, se absorbe y actúa en el cuerpo humano: los ensayos de Egner y de Bahadoran lo muestran con marcadores medibles.
- Los efectos demostrados en personas son intermedios: más eliminación de ciertos contaminantes y mejoras de lípidos a corto plazo. No hay ensayos que muestren menos cáncer, menos infartos ni mejor control de la diabetes a largo plazo.
- Toda la evidencia clínica es con brotes o derivados concentrados, en dosis definidas. Comer microgreens de brócoli es razonable y probablemente aporta glucorafanina y mirosinasa, pero nadie ha medido en un ensayo cuánto sulforafano entrega una porción de microgreens.
- La forma importa: crudo y masticado gana; el calor, los polvos sin enzima y los jugos pierden una parte importante.
Cultiva microgreens de brócoli en casa (8 a 12 días, sin remojo), cómelos crudos al final del platillo y mastícalos bien. No los tomes como medicina ni dejes un tratamiento por ellos. Si te interesa el tema, lee también nuestro artículo sobre brócoli y sulforafano y la sección de beneficios y nutrición, donde explicamos qué es una evidencia sólida y qué es un titular.